Crónica de una jornada triste

Hace poco menos de una hora llegué a mi casa luego de haber despedido los restos del Presidente Raúl Ricardo Alfonsín. Pero este post arranca bastante antes.

El Miércoles alrededor de las 9 de la mañana llegaba a la calle Entre Ríos al 100, la puerta del Congreso Nacional, donde los amigos de la Juventud Radical Nacional estaban acampando desde la noche anterior. Entre abrazos, lágrimas y anécdotas pasamos la mañana. Junto a muchos de mis ex compañeros de militancia en la Franja de La Plata pasé a brindarle mis respetos al gran Raúl.

Pasado el mediodía, la cola de gente que se iba amontonando daba ya 6 vueltas sobre sí misma con un largo de mas de 250 metros. En ese momento decidimos con el equipo del Instituto Lebensohn ponernos al final y vivir esa experiencia. Alrededor de 4 horas después estábamos a la entrada del Congreso y me separé del grupo. Era muy fuerte la visión como para entrar dos veces. Aunque aún sentía la necesidad de pasar un último momento junto a ese ser que tanto nos marcó como jóvenes, como radicales, pero principalmente como argentinos.

La tarde se fue haciendo noche, amigos y correligionarios de todo el país llegaban con la misma congoja que nos invadía a todos los allí presentes. La gente que se acercaba para brindar sus condolencias era cada vez más. Hablando con Jesús Rodríguez nos comentaba que alrededor de 50 mil personas pasaron por el Salón Azul del Congreso. Los medios dicen a esta hora que fueron 70 mil.

Las puertas del Salón se iban a cerrar a las 20 horas, pero dada la cantidad de gente que seguía llegando sólo se cerró el acceso durante un intervalo de alrededor de 40 minutos a las 12 de la noche, para poder reacondicionar el lugar.

Unos minutos antes del impasse de la medianoche pude acceder nuevamente al Congreso, esta vez por el acceso para familiares, allegados y figuras políticas y esta vez sí tuve la posibilidad de tomarme unos minutos cerca del "Viejo" para despedirme como la situación ameritaba.

Aquí un paréntesis necesario. Yo soy uno de los llamados Hijos de la Democracia, aquellos que nacimos dentro de los 25 años que transcurrieron desde la asunción de Don Raúl en 1983 a la fecha. Y por más que mi familia nunca tuvo una gran participación política, siempre me han inculcado los valores de la democracia, la igualdad, la fraternidad y la libertad, sinónimos de Alfonsín.

Ya en mis primeros pasos por la participación activa dentro de la militancia secundaria esa figura siempre me generó mucho respeto y admiración. El primer acto político con todas las letras al que asistí fue aquí en mi ciudad, Alfonsín hablaba en la calle del Comité. Luego, a medida que mi compromiso y pasión por la política se fue afianzando y me fui formando como ser político comencé a dimensionar con otros ojos el rol de su gobierno, de su figura, de su impronta y de su militancia.

Antes de conocer a Alfonsín tenía muchos de sus ideales y principios como rectores de mi visión sobre la política, pero fue al interiorizarme sobre este ser que nos ha dejado que logré conjugar todo esto en el motor que día a día me motiva a seguir haciendo política.

Crónica de una jornada triste   progresismo digital El día llegaba luego de haber realizado algún pequeño homenaje con velas por la madrugada y habiendo dormido sólo 3 horas, una imagen al amanecer luego de que se vislumbrar una tormenta nos llenó nuevamente los ojos de alegría y emoción. El arco iris que se formaba detrás del Congreso de la Nación parecía un postal renacentista, una composición visual que nos daba esperanza y fuerzas para una jornada que se vislumbraba muy dura…

La lluvia comenzó a azotar la plaza de los dos congresos. Los paraguas comenzaban a abrirse, y aunque muchos se fueron retirando, seguía llegando gente con ansias de brindarle su último adiós al ex mandatario. Ya cerca de las 10 de la mañana se intentó cerrar las puertas, hecho que tuvieron que repetir en repetidas ocasiones dado que la gente se agolpaba frente a las vallas y más de una vez lograron cruzarlas.

Una vez que se dio por finalizada la vigilia las fuerzas de seguridad reconfiguraron el vallado para permitir el ingreso del cuerpo de Granaderos a Caballo, quienes escoltarían al féretro hasta el Panteón de los Caídos en la Recoleta. La visión de los Granaderos apostados frente a un Congreso repleto de coronas de flores era realmente imponente.

Luego del acto oficial donde hablaron Victor Martínez, quien fue compañero de fórmula de Alfonsín en el ‘83, Ernesto Sanz, presidente del Bloque de Senadores de la UCR, Eduardo Fellner Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Gerardo Morales, presidente del Comité Nacional de la UCR y Julio Cobos, vicepresidente de la Nación y titular provisorio del Ejecutivo Nacional.

Unos minutos mas tarde comenzó la misa a cargo del Obispo de Santa fé, quién además es primo hermano de Don Raúl. Y seguido de la misa comenzó la procesión.

La gente en los balcones, amuchada sobre las vallas, en cada avenida, gritando y coreando el nombre del querido Viejo son imágenes que siempre quedarán en la memoria de todos aquellos que marchamos tras él.

Todavía escucho cuando cierro los ojos el coro: Alfonsín, Alfonsín, Alfonsín… Y no puedo evitar que se me piante alguna lágrima de los ojos…

Este post lo comencé a escribir el mismo Jueves, pero lo pude publicar recién hoy sábado.

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