Hace rato ya que vengo craneando este post, el primero de los borradores debe tener un año, y generalmente me vuelven las ganas de terminarlo cuando leo alguna noticia, o descubro algún post sobre ciertos hechos que involucran a los comunicadores políticos y sus intervenciones profesionales. Particularmente en este momento la necesidad de expresar algunas ideas se me dispara luego de ver dos noticias distintas, en diarios distintos, que me llegan a través de terceros. La primera sobre como se debate la estrategia comunicacional para la posible campaña presidencial de Ricardo Alfonsín (con o sin bigote 1), y la segunda sobre como los sectores mas conservadores de nuestro país se hicieron asesorar por sus pares españoles en la cruzada por la votación en el Senado del Matrimonio para personas del mismo sexo (con o sin bigote 2).
Ya al ver la primera de las noticias, volvieron a mi algunas posiciones, que al momento de leer la segunda rebotaban dentro de mi cabeza pidiendo ver la luz. Para llegar a la primera de mis reflexiones finales (sobre la Política P2P), deberé partir de algunas premisas subjetivas que espero me permitan dar como ciertas:
1. Esta claro que vivimos en un mundo comercial, donde las economías de mercado capitalistas devoran todo a su paso y el consumismo llega a ser determinante en cualquier tipo de elección que tomemos.
2. Tristemente el mundo de la política no esta exento de este tipo de conceptualización economicista.
3. Que existe una muy clara falta de participación ciudadana y política activa en la sociedad.
Mas allá de la taxatividad con la cuál me atrevo a partir en el análisis, creo que los tres puntos tienen un nivel de verdad lo suficientemente alto como para tomarlos como válidos en este modelo. Es, entonces, casi inevitable el tener que recaer en este tipo de atajos mercantilistas marketineros vendidos como comunicación política, como se plantean en las noticias referidas en el primer párrafo, siempre y cuando tomáremos a la realidad como algo no cambiable. Y este es el punto que más me cuesta aceptar.
¿Porque no comenzar de una vez por todas a volver a ese concepto de arena política de debate de ideas? ¿Es acaso tan difícil pensar en que uno puede convencer al pueblo de que su postura es la más adecuada? ¿O es que ya no tenemos ni posturas? La evidencia termina demostrando que lo último es lo mas probable.
Y aquí es donde nuevamente creo que la filosofía de la web 2.0 es la que puede ser un buen lugar para comenzar a pensar una nueva forma de hacer política. Política P2P, de punto a punto, de votante a candidato y de candidato a votante, debates sin filtros, candidatos sin maquillajes discursivos, que a través de sus propios estrados digitales puedan plantear sus ideas, sus propuestas.
El problema es que últimamente no encontramos propuestas, ni ideas, ni candidatos que sobrevivan a someterse a cara lavada a un escrutinio ciudadano. O al menos en este encuadre electoral no son los que poseen la visión suficiente sobre el potencial que realmente le pueden aportar ese blog, ese perfil en facebook y esa cuenta en twitter que sus asesores en comunicación le abrieron.
La segunda reflexión, sobre el rol de los comunicadores políticos se viene en la próxima entrega.
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Muy interesante y muy de acuerdo. Yo agregaria otros ejemplos, a saber, cuando un politco debe de estudiar si su bigote le resta o suma adesiones, a mi entender, es porque no ha terminado de recorrer el camino, se podria decir que va a necesitar mas dinero que lo estipulado por Dick Morris para una eleccion, se da el “punto a punto”. Se entiende? Fuerte Abrazo.
Muy interesante artículo. No es común encontrar cosas así en la Web. Creo que esto se debe en gran medida a la escasa formación tanto de políticos como de asesores. Contrariamente a lo que gente fuera del ámbito político piensa, el pilar fundamental de su imagen está en su discurso y sus pensamientos, no en sus posturas o su ropa. Es muy común ver caer en este error a muchas personas, tanto a políticos que se preocupan sobremanera por su imagen corporal como a “asesores” que piensan que la clave de la imagen de sus candidatos está en las posturas y el “acting”. No hubo, ni habrá un político que prospere que constituya como principal pilar de su imagen el “acting”. Un político, su imagen, no es alguien que debe hablar, vestir y comportarse de cierta manera específica, como una modelo de TV, sino alguien que debe mostrarme que de alguna manera “sabe” más de lo que yo sé como ciudadano, que sabe interpretarme, y que puede expresar mejor que yo, con más claridad de ideas y pensamientos. Y obviamente que puede defender estas ideas de manera concisa y eficaz.
Es importante entender que el foco está en el discurso. El discurso es autónomo en sí mismo: vale y tiene fuerza por peso propio y no está subordinado a nada más que a su propia lógica. El acting, aunque muy importante, siempre está subordinado al discurso, debe acompañarlo y reforzarlo necesariamente. Sin embargo el acting por sí sólo no es suficiente. El acting por sí mismo y sin o con poco contenido sólo tiene valor en modelos, payasos y gente de la farándula.
El acting como parte de la imagen sin duda es importante, pero básicamente para acompañar los pensamientos, las ideas y la manera lógica y psicológica en que se expresan. En el caso de una o un modelo es diferente: básicamente el “acting” es lo más importante porque la idea es venderse como un producto o mercancía: no importa lo que dice o piensa, sino el deseo que produce.
Es evidente que estamos asistiendo a una “modelización” de la política, en donde se ve a los políticos como un producto u objeto que se vende y se ofrece, como otro producto más dentro de un mercado. Esta lógica no escapa a otras: dentro de un mundo como el nuestro todo se vuelve una mercancía, incluso las personas. Sin embargo, esta “despolitización” o mercantilización de la política tiene sus límites.
http://oratoriargentina.wordpress.com/2010/06/18/oratoria-y-retorica-politicos/