Adiós @wahni, bienvenido @juanibelbis!

A unos pocos días de cumplir cuatro años en Twitter, he tomado una decisión que hace bastante tiempo venía postergando. Probablemente esto no modifique la vida de ninguno de ustedes, los que están del otro lado de esa pantalla, pero para mi no deja de ser relevante, y por lo tanto aprovecho este espacio, mi blog, para comunicarlo.

Luego de cuatro años detrás de un nickname que apareció las redes un 4 de enero de 2005, en esa plataforma que parecía novedosa como espacio de interacción social para la época, mi Fotolog.

Mucho tiempo y perfiles en diversos espacios han pasado desde ese momento, y mi identidad de @wahni fue tomando forma y relevancia en algunos ámbitos.

En estos casi cuatro años de twitter como tal, he logrado (inesperadamente) superar los 40 mil seguidores, construir un perfil relativamente conocido en ese espacio que tanto me apasiona como es el de la política digital, entre tantas otras alegrías que me ha dado esta existencia binaria.

Hoy es tiempo de dar un nuevo paso, dejar de lado el avatar y avanzar hacia una etapa de profesionalización, y podríamos decir sin ponernos colorados, cierta madurez.

Para terminar esta entrada tan personal, contaré por primera vez en medios registrados como fue que @wahni paso a ser mi alter ego, eso sí, después del corte!

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Moreno, con los libros no…

Moreno, con los libros no...    sociedad

En estos días que han pasado, ha tomado relevancia nacional (e internacional) un hecho no menor que proviene de la nunca suficientemente ponderada Secretaria de Comercio Interior conducida rigurosamente por nuestro querido Guillermo Moreno. Si, el mismo que definía los cuatro kirchnerismos hace unos días.

El hecho puntual se remite a una nueva barrera para arancelaria, un lindo concepto que aprendí en mi primer año de Economía, que en este caso quiere decir más o menos que restringimos la salida de divisas al poner condiciones no impositivas en un mercado en particular. Hoy le toca al mercado del conocimiento.

Y digo del conocimiento porque los libros no son ladrillos, o ropa, cosas que se usan. Son transporte de ideas, de investigaciones, de herramientas intelectuales. Son uno de los pocos escalones a los que podemos (podíamos) acceder fácilmente para alcanzar el progreso como personas, y por derrame como sociedad.

Pero no,  ya cualquier acción en pos de reconstruir la matriz macroeconómica de este “modelo” de gasto continuo, es válida. Con tal de frenar la salida de dólares, cada vez son más las industrias que se ven en jaque luego que la mano de Moreno (que de invisible no tiene nada) pase con sus lápices rojos por las listas de importaciones.

Más allá del marco económico sobre el cuál se contrapesan los fundamentos de esta acción, lo complejo es el impacto cultural, intelectual y académico que esto implica. Porque más allá de que no se cerró del todo la entrada, las nuevas condiciones para poder acceder a un libro importado alteran el funcionamiento natural del mercado.

¿Que pasa con los suscriptos a revistas especializadas? ¿Y las revistas académicas? ¿Y con aquellos que estudiamos carreras o posgrados cuyos textos no se editan en este país? De a poco se mediatizan este tipo de externalidades, porque está claro que la demanda sigue existiendo, y por suerte que así es.

El problema es que cuando no hay oferta, pero si hay demanda lo que aparecen son los mercados negros, las oportunidades para que los más vivos (y muchas veces amigos del poder) se aprovechen. Porque Taringa! tampoco es la solución, esta claro.

Particularmente en mi caso soy un asiduo comprador de libros a través de sitios como Amazon, o a editoriales de otros países directamente. Y no es porque no me gusten las ediciones locales, o las traducciones hechas en mi país, es porque no se editan aquí.

Tristemente hay atajos, hay herramientas como el Kindle que nos permitirán a algunos pocos seguir accediendo a algunos fragmentos de todo eso que se dice y escribe por ahí. ¿Pero cuanta gente no podrá?