Facebook es el mensaje. Oralidad, escritura y después…

Facebook es el mensaje. Oralidad, escritura y después...   comunicacionEstos días vienen de festejo entre los amigos, la semana pasada @cesarcalderon presentaba su libro “Otro Gobierno” en España (se viene post en breve), y este viernes que viene, en la Feria del Libro de Buenos Aires nuestra amiga @guadalopez va a estar presentando su primer libro.

Facebook es el mensaje. Oralidad, escritura y después… es el título de esta publicación que comparte la autoría de @guadalopez y @clarinete, dos miembros del cuerpo docente de la ya famosa Cátedra de Datos de @Piscitelli.

Les dejo aquí un extracto del comunicado y recordamos que la presentación se realiza el próximo viernes 20 de abril, a las 20.30 en la 38.° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires Sala Bioy Casares – Sala Pabellón Blanco 1er. Piso.

“Facebook es el mensaje” es la metáfora elegida por las autoras para interpelar a Facebook como un “medium” e indagar en la especificidad de este nuevo espacio de conversación. El libro se interroga acerca de los usos y las capacidades expresivas que tienen lugar en la red. ¿Son realmente “nuevas”, o es posible identificar en ellas rasgos característicos de las culturas orales previas a la Era Gutenberg? ¿Son auténticamente viejas, pero al ser tocadas por la varita mágica de las tecnologías de la instantaneidad y masificación, renuevan viejos ritos y mitos?

Moreno, con los libros no…

Moreno, con los libros no...    sociedad

En estos días que han pasado, ha tomado relevancia nacional (e internacional) un hecho no menor que proviene de la nunca suficientemente ponderada Secretaria de Comercio Interior conducida rigurosamente por nuestro querido Guillermo Moreno. Si, el mismo que definía los cuatro kirchnerismos hace unos días.

El hecho puntual se remite a una nueva barrera para arancelaria, un lindo concepto que aprendí en mi primer año de Economía, que en este caso quiere decir más o menos que restringimos la salida de divisas al poner condiciones no impositivas en un mercado en particular. Hoy le toca al mercado del conocimiento.

Y digo del conocimiento porque los libros no son ladrillos, o ropa, cosas que se usan. Son transporte de ideas, de investigaciones, de herramientas intelectuales. Son uno de los pocos escalones a los que podemos (podíamos) acceder fácilmente para alcanzar el progreso como personas, y por derrame como sociedad.

Pero no,  ya cualquier acción en pos de reconstruir la matriz macroeconómica de este “modelo” de gasto continuo, es válida. Con tal de frenar la salida de dólares, cada vez son más las industrias que se ven en jaque luego que la mano de Moreno (que de invisible no tiene nada) pase con sus lápices rojos por las listas de importaciones.

Más allá del marco económico sobre el cuál se contrapesan los fundamentos de esta acción, lo complejo es el impacto cultural, intelectual y académico que esto implica. Porque más allá de que no se cerró del todo la entrada, las nuevas condiciones para poder acceder a un libro importado alteran el funcionamiento natural del mercado.

¿Que pasa con los suscriptos a revistas especializadas? ¿Y las revistas académicas? ¿Y con aquellos que estudiamos carreras o posgrados cuyos textos no se editan en este país? De a poco se mediatizan este tipo de externalidades, porque está claro que la demanda sigue existiendo, y por suerte que así es.

El problema es que cuando no hay oferta, pero si hay demanda lo que aparecen son los mercados negros, las oportunidades para que los más vivos (y muchas veces amigos del poder) se aprovechen. Porque Taringa! tampoco es la solución, esta claro.

Particularmente en mi caso soy un asiduo comprador de libros a través de sitios como Amazon, o a editoriales de otros países directamente. Y no es porque no me gusten las ediciones locales, o las traducciones hechas en mi país, es porque no se editan aquí.

Tristemente hay atajos, hay herramientas como el Kindle que nos permitirán a algunos pocos seguir accediendo a algunos fragmentos de todo eso que se dice y escribe por ahí. ¿Pero cuanta gente no podrá?