Hace poco menos de una hora llegué a mi casa luego de haber despedido los restos del Presidente Raúl Ricardo Alfonsín. Pero este post arranca bastante antes.
El Miércoles alrededor de las 9 de la mañana llegaba a la calle Entre Ríos al 100, la puerta del Congreso Nacional, donde los amigos de la Juventud Radical Nacional estaban acampando desde la noche anterior. Entre abrazos, lágrimas y anécdotas pasamos la mañana. Junto a muchos de mis ex compañeros de militancia en la Franja de La Plata pasé a brindarle mis respetos al gran Raúl.
Pasado el mediodía, la cola de gente que se iba amontonando daba ya 6 vueltas sobre sí misma con un largo de mas de 250 metros. En ese momento decidimos con el equipo del Instituto Lebensohn ponernos al final y vivir esa experiencia. Alrededor de 4 horas después estábamos a la entrada del Congreso y me separé del grupo. Era muy fuerte la visión como para entrar dos veces. Aunque aún sentía la necesidad de pasar un último momento junto a ese ser que tanto nos marcó como jóvenes, como radicales, pero principalmente como argentinos.